El conjunto armero se hundió ayer en la Costa del Sol por un fallo logístico de su capitán, Javier Mandiola. La salida del terreno de juego -en estado impracticable e indigno de esta categoría- de Natxo Insa y el aumento de los efectivos defensivos desmembraron al bloque en la zona ancha del campo y desorientaron a los hombres de ataque. A partir de ese instante, comenzó el declive en el juego del Eibar, que hasta ese momento había llevado la iniciativa creando más acciones de gol que el cuadro malacitano.

En contra, por supuesto, de las declaraciones chulescas de Salva Ballesta -el último español de bien porque acude a los entrenamientos escuchando el himno sin letra de España-, en las que acusaba al Eibar de recibir el justo castigo por poner el autobús en La Rosaleda. ¿Qué autobús, si arribaron en avión?

El inicio del choque discurrió sin sustos para el Eibar, impecablemente establecido sobre el campo. El líder de Segunda División no arrollaba. Esperaba. Aguardaba las embestidas del contrario. Y, por lo tanto, se impuso la lógica. Es decir, Carmelo y, sobre todo, Lombraña comenzaron a marcar su territorio en el centro del campo, lugar donde no se atrevían a pisar ni Carpintero ni Antonio Hidalgo. La principal exigencia de los de Mandiola se fijaba en contener las incursiones por banda izquierda. Gámez y Paulo Jorge contra Del Olmo y el debutante Martino.

reestructuración del equipo Y es que Raúl García había abandonado el lateral izquierdo para acomodarse en el derecho por la baja por lesión de Txiki. El puesto de Codina lo suplió a la perfección Natxo Insa -ausente de las dos últimas convocatorias-, en una zona en la que se ve incapaz de desarrollar todo su fútbol; por eso, siempre que tiraba diagonales hacia el eje central para combinar con Zurutuza era cuando hacía pensar a los malagueños. El propio Zurutuza y Goiria sentaron en el banquillo a Altuna y Yagüe, respectivamente.

Sin fisuras en la retaguardia, el cuadro eibarrés adelantó las líneas para embotellar a los de López Muñiz. El balón permanecía más tiempo en campo blanquiazul. Prolegómeno de las ocasiones, únicamente ocasiones, ya que en el primer acto no tiró entre palos.

Tras un saque de falta de Natxo Insa y un toque de cabeza de Zurutuza, Alaña estuvo a escasos centímetros de adelantarse a una pelota que atajó por bajo Goitia. La réplica malacitana fue un larguísimo saque de banda, que no supo despejar la zaga eibarresa y que se quedó alta para Antonio Hidalgo, solo en el área pequeña.

Sin embargo, la presión total la realizaban los pupilos de Mandiola sin estridencias. Eso sí, se percibieron desajustes y falta de ayudas en labores de contención en segundas jugadas. Peragón apenas tocó balón. La prioridad era Baha.

Antes del descanso, Zurutuza pecó de compañerismo en una situación clara de gol. El alicantino -cómo no- condujo el cuero hasta la zona de peligro y se lo entregó a Goiria. El delantero vizcaíno abrió más al costado derecho, por donde acompañaba Zurutuza, quien se la devolvió en lugar de lanzar a portería. El balón se paseó sin encontrar rematador. El de Amorebieta se quedó atascado.

Y justo antes del pitido, el mejor futbolista del Málaga, Nabil Baha, disparó sin precisión.

larguero de zurutuza Los once minutos de la segunda mitad condensaron las claves del encuentro, desequilibrado por el técnico eibarrés y Baha. A los cuarenta segundos de la reanudación, Zurutuza protagonizó la jugada que pudo ser decisiva. En zona de interior derecho recibió el balón y avanzó metros hasta la media luna del área. En carrera, picó la pelota por encima del guardameta, pero el larguero la escupió. Goiria, sin ningún defensa presionándolo, fue incapaz de controlar o rematar el balón dividido. El de Amorebieta nunca estuvo metido en el partido, y cuando lo intentó le faltó rapidez.

cambio maldito La sociedad de ataque formada por Natxo Insa y Zurutuza daba frescura a las ofensivas, ya que a Del Olmo le costó exprimir su velocidad y Goiria nunca fue referencia en ataque. Pero todo cambió en el minuto 54. Desafortunada sustitución. Mandiola percibió problemas defensivos y relevó al alicantino por Biel Medina. Y todo se derrumbó.

Con defensa de cinco marcó el Málaga. La remontada exigía un esfuerzo supremo con más hombres de perfil defensivo que ofensivo. Además, la salida de Natxo Insa reventó las ayudas entre los de arriba. Del Olmo, Zurutuza y Goiria se disolvieron en una vasta tierra media, en la que los contragolpes eran interminables. Luego, como Mandiola no quería certificar su error en el cambio, 24 minutos después sacó del campo a Alaña para regresar a la línea de cuatro componentes, dejando sobre el césped al amonestado Biel Medina. Aún así, el castigo fue inmerecido.

 

Fuente: Noticias de Guipuzkoa


Noticias relacionadas

  • El agresor de Lillo le pide perdón
  • Mandiola podrá dirigir al Eibar ante el Sevilla B
  • Baldasano dimite como presidente del Cádiz
  • Dalibor Cutura se disculpa ante sus compañeros
  • Un Eibar de película en cartelera
  • Un rival de recuerdos agridulces
  • La afición del Sporting boicoteará al Eibar al no bajar el precio de las entradas