Qué lástima
5 de Noviembre, 2007 -
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Es complicado poner adjetivos al partido de ayer, pero con el resultado en la mano, el más acorde con lo ocurrido es todo aquel que encaje con la pena, la rabia y la taquicardia. Y todo porque Titín y Barriola dibujaron un partidazo en el Astelena. El triunfo final, para el navarro, pero Titín, ¿ay Titín! lo tuviste en la mano. Con ese 18-13, Barriola estaba fuera de sí, pero si de algo goza este muchacho es de una concentración y una ambición que no le hicieron perder el norte en el partido y terminar de tacada nueve tantos consecutivos en un tramo final, en el que el de Tricio no suele perdonar.
Se agolpan las sensaciones en el partido. Se amontonan las ideas y los detalles que ofrecieron ambos en un partido memorable. Es difícil jugar más. Ganó el que la cátedra consideró más fuerte, pero Titín cambió el signo de los cánticos por su color y todo porque la fe que exhibió el caracolero, sus ganas, su esfuerzo, el estudio del partido le llevaron a conseguir, al menos, la sensación de que en este Cuatro y medio hay que seguir contando con él. Perdió, si, pero ha dejado en el aire la certeza de que tiene armas para meterse en la final. El año pasado, Barriola, finalista, empezó la liguilla perdiendo.
El partido tuvo varias fases. En la primera, Barriola dominaba. Su juego raso y largo mantenía a raya a Titín. Con el 4-8 se cantaban miles a cuatrocientos. El peloteo era para el de Leiza, pero Titín aguantaba el chaparrón. A la mínima entraba de aire y desplazaba a Barriola, quien en carrera no sujetaba bien sus pelotazos y daba nuevas opciones al riojano.
En la siguiente fase, con el 8-11 en el marcador, Titín pegó un arreón en el partido para ponerse por delante 13-11. Tal y cómo habían empezado las cosas, parecía casi sobrenatural la nueva situación. Agujero que se ahondó con el 18-13. Titín pintó una dejada en el ancho antológica y terminaba a placer tras un gancho que recogió Barriola. El cuento había cambiado, pero para disgusto de Titín la historia le reservaba una sorpresa. El Astelena estaba volcado por el espectáculo y Barriola, después de perder un poco los papeles, se rehizo, le ganó el 14 de carambola -¿siete le ganó en el partido!- y se fue derecho al 22 en una tercera y última fase en la que Titín siguió dejándose el alma en cada pelotazo. Bravo por el de Tricio, que ayer, con el viento en contra, demostró que su entrada en la liguilla no es fruto de la casualidad sino de su gran amor propio. El sábado en ¿Pamplona?, contra Irujo. Los ganadores jugarán el domingo en el Atano III.
Fuente: LaRioja
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