El técnico azulgrana, que señaló que «el fútbol lo pusimos nosotros», quiso destacar que «se ha demostrado que nuestro bache era sólo de resultados».

El esperado derbi ante la Real ya es historia. Atrás quedaron 90 minutos de intensa pasión, sobre todo por parte azulgrana, y unas horas previas salpicadas por polémicos artículos con demasiado tinte ‘forofo’ publicados en la prensa donostiarra, y el desembarco festivo de los más de 1.500 seguidores que tomaron desde por la mañana la Parte Vieja. Pese a que muchos de ellos se dejaron sus gargantas entre pote y pote, lo cierto es que sus ánimos acallaron las voces de los restantes 20.000 asistentes de Anoeta.

El apoyo del público y la motivación con la que los armeros saltaron al césped propició que las dos derrotas seguidas sumadas en casa ante el Sporting de Gijón (0-3) y el Racing de Ferrol (1-3) pasaran a ser dos tropiezos ya superados. Esa es al menos la impresión que le quedó a Javier Mandiola al término de un partido que él tuvo que presenciar y sufrir desde la grada, debido a que estaba sancionado. «Seguimos viendo la botella medio llena. El Eibar nunca no se ha llegado a ir. Hemos tenido dos malos resultados seguidos en casa, pero nunca hemos dejado de estar vivos. Se ha demostrado que el bache era sólo a nivel de resultados». Eso sí recordó que «igual podemos jugar mejor otros partidos y acabar perdiendo. Nosotros tenemos que seguir trabajando en la misma línea».

El técnico eibarrés, se mostraba visiblemente satisfecho por el trabajo de los suyos, y quizás por ello, prefirió evitar la polémica cuando se le preguntó por un artículo que decía que el Eibar mordía la mano que le daba de comer. «A mí no me interesa eso», contestó. «A mí sólo me interesa el punto que hemos sumado, la imagen que hemos dado aquí en Anoeta y que hemos sido mejores».

A su juicio, el cuadro armero tuvo en su mano el partido. «Hemos pagado caro el error que hemos cometido a los pocos instantes de haber marcado, pero hemos estado en un ‘trist’ de ganar con más amplitud. Si hubiéramos aguantado más, la historia se habría escrito de otra manera».

Tiene claro que «el fútbol lo pusimos nosotros. Aún sin tener ocasiones muy claras, hemos sido mejores durante gran parte del partido, aunque la calidad del rival está ahí». Por todo ello, el preparador azulgrana dijo que «nos tenemos que dar por contentos con el punto y ahora nos toca pensar en el siguiente partido».

El punto del orgullo

Sus jugadores también se mostraban felices, casi más por las buenas sensaciones que dio el equipo que por el punto sumado. Jon Altuna recalcó que «es un punto para estar orgullosos. Veníamos de una mala racha y nos va a dar mucha moral. A ver si a partir de ahora cambia la racha y podemos ganar el próximo domingo al Celta».

En similares términos se expresaba Biel Medina. «Puntito muy importante, pero casi más es la imagen que hemos dado. No tiene nada que ver con la del último domingo en casa. Hemos plantado cara a toda una Real. A lo mejor hemos perdido dos puntos, pero nos quedamos con la sensación que hemos dado».

La misma distancia

Tras la disputa de la vigesimotercera jornada, el Eibar ocupa la decimosegunda plaza, a los mismos seis puntos del ascenso que del descenso.

 

Fuente: El Correo Digital 


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