Estamos en plenas fiestas de San Juan. Hace un año celebrábamos el ascenso del Eibar a Segunda. Fue una fecha inolvidable. Doce meses después estamos tranquilos, pero expectantes por lo que pueda suceder en la estructura organizativa del club armero tras la marcha de Javier Pérez. El hasta ahora secretario técnico ha dejado honda huella. Le deseamos lo mejor en su nueva andadura en el Alavés. Seguro que le saldrá bien, porque es un hombre trabajador y con conocimiento. Realmente es una pérdida importante, pero el Eibar no puede ni debe tener conmiseración de sí mismo, ha de mirar hacia adelante y demostrar que su jerarquía deportivo-administrativa es fuerte como el hierro. Es un año de transición y los pasos han de ser serenos y firmes, creemos que debe ser así.

La entidad y el colectivo tienen que tener perspectiva, adaptarse a los cambios con rigor, dado que es aquí donde se demuestra la fortaleza de una sociedad, en su capacidad de adaptarse a la transformación. Leí el pasado sábado en La Mirilla el comentario de un accionista que cuestionaba al Eibar por la marcha de Javier Pérez a un Alavés que, sobre el papel, ha de contar con menos dinero al estar inmerso en la Ley Concursal.

He de decirle que me río de las leyes concursales de los clubes fútbol. Desgraciadamente la gran contradicción:un club en crisis compite en el mercado con los mismos parámetros que un club rico, salvando sus distancias. La gran paradoja: el Eibar no puede competir con clubes que están en la Ley Concursal, como por ejemplo el Alavés. Ypara más detalles, dos clubes dentro de la Ley Concursal han ascendido a Primera, casos de Sporting y Málaga. Yel Celta se acogerá a esta ley y se comportará como un equipo de Primera y accederá a un mercado al que el Eibar, ni por el forro, se puede acercar.

El Alavés le ha dado a Javier Pérez un presupuesto netamente superior al del Eibar para confeccionar una plantilla y, por otro lado, su oferta contractual es muy superior a la del club armero. Es lógico que todo el mundo aspire a más en su carrera profesional por muy cómodo y considerado que se haya estado en una organización. Cada uno tiene sus retos personales y contra eso no se puede luchar.

Parece mentira, pero es así. Una de las locuras en el fútbol, y que no se entiende en cualquier actividad empresarial, es que una entidad en crisis no se comporte como tal y compita en mejores condiciones que aquellas organizaciones que cumplan con sus preceptos con Hacienda, Seguridad Social… El Alavés, con el respaldo de Ortiz de Zárate, que va a inyectar una cuantiosa suma de dinero para intentar subir a Primera, partirá como un candidato al ascenso pese a su Ley Concursal.

Este es el gran agravio para un club modesto y saneado como es el Eibar. Creo que la entidad armera se va a topar, en algún caso concreto, con la competencia de Alavés y Real Sociedad.

¿La Real? Pienso que sí, que los donostiarras están en una situación delicada, con un futuro incierto que, para atajarlo, están obligados a una recomposición de su filosofía, mirando más a futuro que a corto plazo, para lo cual habrán de olvidarse de fichajes de primer orden dentro del mercado de Segunda División. Yempiezo a leer que la Segunda B puede adquirir un protagonismo esencial en Vitoria y Donostia.

Veo el papel del Eibar menoscabado en este aspecto. Tiempo al tiempo. Hay que confiar en el nuevo secretario técnico y esperar a que se adapte al perfil del Eibar. Que sepa interpretar y ajustarse a su modelo es la clave.

 

Diario Vasco


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