El Eibar sucumbió en el terreno del líder Málaga en un encuentro equilibrado en el que desapareció del partido tras el gol de Baha y acabó descentrado por un exceso de cambios que resultó perjudicial para el equipo. Los armeros estaban ofreciendo una buen impresión al tener controlado el partido. El Málaga no había generado ni una sola ocasión de peligro en el primer tiempo, en parte por la buena labor de contención que estaba desarrollando el Eibar.
Pero Mandiola sorprendió a todos con la introducción en el campo de otro defensa, Biel Medina, en lugar de un centrocampista como Natxo Insa en el comienzo del segundo tiempo. El destino quiso castigar esta intención defensiva de Mandiola y al siguiente minuto Baha marcaba el tanto que suponía la derrota armera. El Eibar, que se había mostrado sólido atrás con cuatro defensas, encajaba el gol cuando comenzó a jugar con cinco en la retaguardia. Pero el tanto, al margen de situar perdiendo al Eibar, tuvo un efecto demoledor en el ánimo de los azulgranas que se mostraron impotentes y no dieron ya muestras de ser capaces de igualar. La derrota se puede catalogar de dolorosa porque el Eibar había sido mejor que su rival en el primer tiempo.
El cambio de sistema, totalmente innecesario porque el Eibar no sufría, no fue el único. Tras tres jornadas consecutivas en las que Mandiola había repetido la alineación, las bajas por lesión de Txiki y Codina le obligaron a reestructurar el once inicial. Al margen de que Raúl se desplazó del lateral izquierdo al derecho, lo que propició el debut de Martino, hubo más novedades. Yagüe se perfilaba como medio derecho para suplir al lesionado Codina pero finalmente jugó Natxo Insa. También debutaron como titulares en la alineación Goiria y Zurutuza.
Pero el partido deja clara la consecuencia positiva de que este Eibar puede plantar cara a cualquier equipo y que es capaz de ganar a cualquiera. Eso sí, tiene que creérselo y confiar en sus posibilidades y no tener miedo a ningún rival como pasó ayer.

Dominio del Málaga

Las alternativas en ambas porterías marcaron un inicio de partido entretenido. El Eibar, como es habitual, saltó al campo con ambición en busca de la meta contraria. El Málaga también protagonizaba acercamientos pero ninguna de los dos equipos creaba claras ocasiones. Un disparo desde la frontal del área a cargo de Baha supuso la primera ocasión del Málaga. A raíz del cuarto de hora, el Eibar dejó de salir al contragolpe y el Málaga se con la iniciativa del juego. El juego se desarrollaba principalmente en la parcela azulgrana pero el Málaga carecía de la profundidad necesaria para generar verdadero peligro ante la meta de Cuéllar.

La solidez defensiva del Eibar y la fuerte presión en el centro del campo anulaba todos los ataques del Málaga. De vez en cuando, el Eibar sorprendía con algún contraataque, pero el mayor peligro llegaba a balón parado. Alaña no llegó a rematar por poco en el minuto 24 cuando Zurutuza peinó bien una falta botada por Natxo Insa. Pero era el juego era poco vistoso debido a las numerosas interrupciones por errores en los pases y a la profusión de faltas señalizadas en un mal arbitraje.

El Málaga acumulaba casi todo el tiempo la posesión del balón ante un Eibar agazapado atrás, pero sus ataques morían en el borde del área. Un contragolpe dejó en buena situación a Zurutuza, quien centró cuando podía lanzar a puerta, pero nadie llegó a su envío. El técnico malaguista no acabó contento con el rendimiento de su equipo e introdujo a Salva y a Cheli tras el descanso.

El panorama no varió en el comienzo del segundo tiempo en el que el Málaga siguió teniendo la posesión del balón, pero no conseguía tener presencia clara en el área azulgrana. Quien sí creó peligro fue el Eibar en una acción en la que se pudo adelantar. Zurutuza envió un bello lanzamiento de vaselina al larguero en la ocasión más clara del partido. El rechace fue a Goiria, quien en vez de lanzar de primeras, controló y permitió que se le echaran encima a varios rivales. Poco después llegó el cambio inesperado por el que el equipo comenzó a perder el partido. Mandiola quitó a un centrocampista como Natxo Insa cuando el juego se estaba desarrollando en el centro del campo. En la siguiente jugada, el Málaga marcó el gol que le dio la victoria. Nadie sabe qué habría ocurrido sin ese cambio, pero el equipo quedó lastrado desde el gol de Baha, un hombre que ya marcó hace tres temporadas al Eibar cuando jugaba en el Ferrol.

Carmelo, lateral derecho

El tanto fue un mazazo para un Eibar que, sin cuajar un gran partido, estaba siendo mejor que su rival. El Eibar intentó adelantar líneas, pero el Málaga no sólo es líder por su capacidad goleadora. También es un equipo firme en tareas defensivas y ayer lo demostró en la recta final del partido en la que supo anular todos los intentos por acercarse. Zurutuza, el más destacado ayer, estaba fatigado y el Eibar se mostraba escaso de recursos para intentar el empate. Mandiola introdujo a Yagüe y retiró a Martino, lo que trajo consigo otra restructuración del equipo. Raúl García, que empezó de lateral derecho se cambió al lateral izquierdo y Carmelo jugó por primera vez en la temporada en el lateral derecho. El hueco dejado por el turolense en el pivote fue ocupado por Zurutuza, quien se retrasó desde la mediapunta. El cambio no mejoró el juego creativo del Eibar y las dificultades para crear ocasiones eran considerables. Pero no quedaron los cambios.

A falta de doce minutos entró al campo el delantero Nico Medina en sustitución del central Alaña. Nuevo variación táctica y el equipo volvía a jugar con cuatro defensas en un sistema 4-2-3-1. Goiria retrasó su posición a la mediapunta y el recién entrado Nico Medina se ubicó en la delantera. Los esfuerzos de los azulgranas no se tradujeron en ni una sola ocasión de gol en lo que restaba de partido. Pese a todo, el comienzo de liga está siendo bueno