A la hora de fichar, el Eibar, en su regreso a la Segunda A, sigue apostando por lo barato para que salga bueno, porque lo bonito no entra en su modesto presupuesto.

En el verano de 1988, el Eibar regresaba a Segunda División A, después de 30 años de ausencia. En octubre de ese mismo año, el conjunto armero comparecía en Castalia como el equipo más modesto de la categoría. Al frente, Alfonso Barasoain –había dirigido al juvenil y al primer equipo del Amorebieta, además de al Barakaldo–, el entrenador, alineó al siguiente once (entre paréntesis, el equipo de procedencia de cada uno): Garmendia (Hernani), Álvarez (Tolosa), Bellido (Bilbao Athletic), Rodríguez (Alcoyano), Luluaga (Tolosa), Arrue (Hernani), Lorenzo (Aurrerá de Ondarroa), Zabalza (Baskonia), Gómez de Segura (Durango), Martín Begiristain (Sanse) y Carrillo (Aretxabaleta). Todos nuevos en esta categoría, fichajes procedentes de Segunda B o, incluso, de Tercera.

Veinte años después

A punto de cumplirse dos décadas de aquel acontecimiento, el Eibar ha vuelto a repetir la machada de volver a la 2ª A. Aunque, como si no hubiera pasado el tiempo, todo sigue bajo la más absoluta modestia. Ahora, el club es una SAD, pero la apuesta armera es idéntica.

Para empezar, el entrenador es de la casa. Hasta ahora, Javier Manix Mandiola nunca había dirigido en el fútbol profesional. Se sacó el título de entrenador de juveniles en 1983, cuando todavía jugaba en el Burgos. Más tarde, Mandiola obtuvo el regional en San Sebastián, militando en el Sestao. Luego, tardó 16 años en conseguir el carnet nacional: lo hizo también en la capital donostiarra, ya en el 2000.

Manix dedicó nueve años de trabajo en las categorías inferiores del Eibar. Empezó por el cadete y siguió en el juvenil, pero su primer gran éxito llegó en el filial. Lo cogió en 1995 en Primera Regional y, gracias a tres ascensos consecutivos, lo elevó hasta 2ª B.

Después de un paréntesis de dos campañas en el Real Unión de Irún (también en 2ª B), en el reciente ejercicio futbolístico regresó a Ipurua para, por fin, llevar las riendas del primer equipo de su localidad natal, todavía digiriendo el descenso. No duró demasiado la desilusión, porque el Eibar regresaba a la categoría de plata por la vía rápida.

El escenario de la Segunda A ha cambiado. Desde 1988, el Eibar permaneció 18 temporadas consecutivas, convirtiéndose en un superviviente. Tras rozar el ascenso a 1ª en 2005, pagó un alto precio por soñar y acabó colista al año siguiente.

No obstante, pese a la creciente competitividad de esta división, la filosofía de la escuadra guipuzcoana, a la hora de confeccionar la plantilla, no ha variado ni un ápice. A la hora de fichar, lo bonito queda fuera de su alcance, por lo que apuesta por la barato, intentando que salga bueno…

Fuente: Elperiodicodelmediterraneo 


Noticias relacionadas

  • Amaral: “No nos podemos creer más de lo que somos”
  • Juan Arias: “No renuciamos a nada”
  • Garitano: “No vamos a vender humo”
  • El pichichi del líder de la categoría es… suplente
  • Un documental sobre la historia de la Sociedad Deportiva Eibar se estrenará en abril en el Coliseo
  • Somos un bloque muy unido, tanto los que juegan como los que no juegan
  • Svensson: “El duelo ante el Arrate era un partido trampa”
  • Berríos no quiere “las cuentas de la lechera”
  • CÁDIZ CF: Creo en el equipo y en el grupo
  • Quien crea que el Eibar se va a colgar del larguero, que compre la entrada para venir a vernos