El mito de Ipurúa
23 de Febrero, 2008 -
Imprimir noticia
El Málaga visita el estadio del Eibar, con capacidad para 5.250 personas, donde jamás han ganado ni los blanquiazules ni el filial, con respeto, a pesar de las 5 derrotas vascas en casa R. MOLINA GUERRA. MÁLAGA Cuenta el fútbol que Arsenio Iglesias, el entrenador que transformó el humilde Deportivo de La Coruña en el ´SuperDépor´, siempre que se dirigía con su equipo a San Sebastián para medirse en Anoeta a la Real, obligaba al chófer a parar el autobús en la autopista, a la altura de Eibar.
Justo en un punto estratégico, donde descansa la población de poco menos de 30.000 habitantes, se divisa un insignificante cubil con capacidad para 5.250 personas. Su nombre es Ipurúa. Lleva 60 años en pie. El ´Bruxo´ de Arteixo se dirigía a sus hombres y les espetaba: “Recordad: ahora vamos a Anoeta, pero hace bien poco nosotros jugábamos aquí”.
El Eibar, el club que más años consecutivos ha militado en Segunda División -desde 1988 hasta 2006- ha vuelto a ´su´ categoría, a Segunda. Aquí se siente cómodo, es fuerte y apela a su espíritu batallador, a una larga tradición que, en la última década, ha adornado con futbolistas más elegantes, con mayor gusto por el fútbol de toque y de elaboración.
Y por encima de todo, el Eibar apela a Ipurúa. Es su fetiche, su razón de ser. Ese pequeño rectángulo de 103 por 65 metros (La Rosaleda mide 105×68) convierte al Eibar en un club especial, un equipo diferente. El Eibar basa sus éxitos en su minúsculo estadio que pocas, poquísimas veces se llena.
El Málaga visitará el recinto armero sabedor de las dificultades que entraña este desplazamiento. De eso es consciente hasta el brasileño Weligton. Jamás había jugado en España ni había oído hablar de Ipurúa, pero ayer dejó muy claro: “Sabemos que tendremos dificultades, en un campo muy complicado, pero vamos a intentar imponer nuestro juego. Si no ganamos, sería importante no perder”. Ésa es la declaración de intenciones del Málaga.
Jamás en su historia ha conseguido ganar un encuentro liguero el cuadro costasoleño en la población vasca. Los números son bien claros. En los seis duelos que bien el Málaga bien su filial ha disputado en Ipurúa jamás ha conseguido una victoria. En las temporadas 1990/01 y 91/92, el resultado fue idéntico: 1-0. En el curso 1998/99, hubo reparto de puntos: 0-0.
Luego en las tres campañas que el Málaga B militó en la segunda categoría del fútbol nacional se produjeron tanteos dispares, pero nunca un triunfo blanquiazul, aunque tampoco llegaron derrotas. En 2003/04, el filial empató 2-2. Al año siguiente, nueva igualada, esta vez a cero. El tercer y último año del filial en Segunda (05/06) se saldó con 1-1.
El Eibar construye la base de la salvación en casa. Y eso que este año su racha casera no es la mejor posible. En los 13 encuentros disputados en Ipurúa, el equipo ha perdido cinco (ante Real Sociedad, 0-1; Sevilla Atlético, 0-1; Hércules, 0-3; Sporting, 0-3; y Racing de Ferrol, 1-3), empató uno y se impuso en siete. Ha anotado tan sólo 15 goles y ha recibido uno más, 16.
Coquetas instalaciones. La plantilla blanquiazul partirá hoy con recelo. El mismo que destilan las palabras de Iñaki Goitia, un hombre que conoce muy bien el portero nacido en Cruces (Vizcaya). “El campo es pequeñito y estrecho, además las segundas jugadas van a tener más importancia”, recalcó Goitia.
No es Ipurúa, sin embargo, un estadio roído por los años. Todo lo contrario. En 2006 acabaron unas obras de remodelación que lo han dejado de lo más coqueto. Tanto que hay gimnasio con jacuzzi y sauna, nuevos y amplios vestuarios, y hasta un comedor donde habitualmente almuerza la plantilla tras los entrenamientos. Ha quedado de lo más mono.
Noticias relacionadas
