Una victoria más para alcanzar la tranquilidad total. El Eibar necesita tres puntos para obtener el billete que asegura una plaza la próxima temporada en Segunda División. El triunfo obtenido en la jornada trigésimotercera en el estadio El Arcángel ante el Córdoba situó a los azulgrana en una situación de auténtico privilegio. Faltaba sólo la confirmación matemática de que se había logrado el objetivo por el que se ha trabajado tanto y bien desde septiembre. Pero aún no se puede cantar victoria debido a los últimos resultados, que no han podido ser más negativos.

El Eibar no ha podido puntuar ni ante el Castellón (1-2), ni ante el Hércules (5-1), ni el pasado domingo frente al Poli Ejido (1-0). Nunca en la actual campaña había encadenado tres derrotas consecutivas aunque sí dos ante Sporting (0-3) y Ferrol (1-3) en Ipurua. Varios factores han influido en esta mala racha que ha propiciado que la distancia respecto al descenso se haya reducido en tres jornadas de once a cinco puntos.

Dos partidos fuera

De estos últimos tres encuentros, dos se han disputado fuera de casa. Si el Eibar consiguió hacer una fortaleza de Ipurua, los desplazamientos están siendo la principal debilidad del equipo de Mandiola. La actitud ofensiva que muestra en su campo choca con la que ha tenido el Eibar en algunos partidos lejos de Ipurua. Los armeros han dado buena imagen en campos como Balaídos, Ramón de Carranza o La Rosaleda, pero es también cierto que a domicilio sale en ocasiones con la mente más puesta en defender que en atacar.

Tampoco ayuda el repetitivo mensaje de que el logro de la permanencia debe pasar por Ipurua. Es evidente que convertir el feudo propio en casi inexpugnable es importante, pero ello puede derivar en una relajación siquiera inconsciente cuando se juega a domicilio. Una buena prueba de lo mal que se le da al Eibar jugar fuera es que perdió de forma consecutiva en las salidas a Tarragona, Sevilla Atlético, Granada 74 y Salamanca. Esta mala racha se rompió con el triunfo en Córdoba. No obstante, salvo el Numancia, la mayoría de equipos saca más puntos en su propio campo.

Cercanía del objetivo

La cifra de 46 puntos alcanzada con la victoria de Córdoba dejó muy cerca al equipo de la permanencia. Esto puede haber provocado una actitud excesivamente tranquila de los jugadores, algo comprensible después de una larga temporada en la que han puesto mucha capacidad de trabajo para superar a equipos en teoría superiores técnicamente. No es lo mismo afrontar una final como hizo el Poli Ejido ante el Eibar, que cuando la necesidad de puntos no es tan urgente. Los equipos de la zona de abajo están reaccionando al ver de cerca el final de Liga. Enfrentarse ahora a Xerez, Poli Ejido, Nástic o Albacete es más complicado que a equipos que estén más arriba y que no se juegan tanto. Este sábado el Eibar se enfrenta a un rival también implicado a la lucha por eludir el descenso.

Cansancio y bajas

El paso de las jornadas hace mella en todos los equipos pero más en el Eibar, que cimienta parte de su éxito en el derroche físico que realiza. A falta de seis jornadas para el final, los jugadores armeros no andan sobrados de fuerzas. Pero esto afecta a los que han jugado más partidos. De hecho, en estas tres derrotas han faltado algunos jugadores cuya aportación ha sido decisiva esta temporada. Una gastroenteritis impidió jugar a Codina ante el Castellón. Por su parte, Del Olmo no jugó ante el Hércules debido a sus molestias en la cadera y salió sólo media hora en el terreno del Poli Ejido. Por su parte, Raúl García apenas ha podido participar en los últimos tres partidos. El jugador hernaniarra, dueño del lateral izquierdo esta temporada, sufrió una contractura durante la primera parte del partido ante el Castellón y padece una lesión en el músculo isquiotibial de la pierna izquierda. El defensa no ha podido ayudar al equipo en los últimos dos partidos, ante el Hércules y Poli Ejido. Su lugar ha sido ocupado por Manel, que lo da todo por el equipo, pero ha salido recientemente de una lesión.

¿Qué queda?

De todas formas, cualquier seguidor azulgrana habría firmado allá por el mes de septiembre esta situación. Aventajar en cinco puntos al descenso a falta de seis jornadas es una buena clasificación para un recién ascendido. El Eibar recibirá al Las Palmas y después viaja a Elche, que puede no jugarse ya nada. Posteriormente, visitará Ipurua un Xerez que está reaccionando en las últimas jornadas. El Eibar irá al campo de otro equipo en apuros, el Albacete. El último partido en casa será ante el Numancia, que para esa jornada puede ser ya de Primera.

 

Diario Vasco


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