El sábado recibe al Valladolid tras sumar su tercera victoria consecutiva.

EIBAR. DV. La felicidad se instala en la familia arratearra después de sumar anoche la tercera victoria consecutiva a costa del Algeciras, lo que representa una situación inmejorable para recibir el sábado a un Valladolid que recalará rabioso tras su inesperado traspiés ante el Naturhouse.

El público se acercó a Ipurua con el afán de volver a presenciar un nuevo espectáculo goleador. Al final, se tuvo que conformar con ver triunfar a su equipo (que no es poco) sufriendo más de la cuenta. Los eibartarras perdonaron demasiado (erraron cinco contragolpes en el primer tiempo), lo que provocó que llegaran a los últimos minutos tensos y con el partido sin decidir. Pagaron un precio alto su baja efectividad en situaciones de inferioridad, ya que pasaron de disfrutar de varias ocasiones para romper el partido y repetir las actuaciones contra el Naturhouse o contra el Teucro en Pontevedra (12-7 y 16-11), a encajaron sendos parciales de 0-3 (12-10 y 16-14), lo que posibilitó que un Algeciras que comenzaba mostrarse débil y vulnerable, se metiera de lleno en la contienda.

El momento más crítico se produjo a falta de cinco minutos, después de que Valero Rivera colocara a su equipo a un gol (24-23), al transformar desde el extremo jugando en inferioridad.

Felizmente, el Arrate se mantuvo sereno y lejos de perder la compostura recuperó la confianza, después de que Kobin asumiera acertadamente la responsabilidad. Sus dos lanzamientos consecutivos en apoyo devolvieron la confianza al equipo. Arrieta certificó esta situación con una penetración que valió para colocar el 28-25 dentro del último minuto. Fue la puntilla para un Algeciras, ya que en la siguiente acción se produjo el único robo de balón de segundo tiempo del Arrate que acabó por resolver Berrios.

El Arrate terminó por mostrar dos caras. En el primer tiempo desaprovechó muchas ocasiones para dejar el partido sentenciado, teniendo en cuenta que logró marcharse al descanso con una renta de cinco goles (16-11), después de de lanzar nada menos que en 32 oportunidades por 19 en el segundo periodo. Malumbres fue el más regular, aunque también hay que felicitarse por el acierto de cara a portería de Jurkiewicz y la eficacia de Kobin en situaciones críticas.

Fuente: Diario Vasco


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