Éibar-Granada 74 (2-0): El cuerpo a cuerpo no es suficiente
16 de Octubre, 2007 -
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ÉIBAR. Un equipo competitivo se vuelve vulgar si carece de pegada. Podrá sumar a base de puntitos conseguidos con mucho sudor y una buena dosis de suerte, la necesaria para acabar con el marco propio a cero aun contando con una buena defensa, pero si no tiene gol, si no es capaz de definir los partidos que están de cara y también los cerrados en banda, entonces estará abocado a la mediocridad y alejado de los focos. El Granada 74 tiene mejor pinta que todo eso y lo ha demostrado, por ejemplo, en la Copa. Sin embargo el equipo granadino sigue quedándose a medias por culpa de su inoperancia en el área rival. Ayer, además, pese a emplearse muy bien en defensa durante la mayoría de los minutos, ni siquiera se pudo arañar un punto ante un rival, como todos en Segunda, correoso, versátil, aguerrido y que, éste también, supo encontrar el camino del gol.
El ‘74’ jugó una buena primera parte, periodo que dominó durante su tramo inicial y el final, con mucho juego en el campo contrario y una presión asfixiante que coartó bien los intentos ofensivos del Éibar. En cambio, apenas creó ocasiones de peligro, y en las que se mostró romo. En la segunda mitad perdió claramente en el cuerpo a cuerpo que tan bien había dominado sólo minutos antes, y se plegó ante un rival que salió del intermedio decidido a que los puntos se quedaran en casa.
Tapia sacó un equipo raro. La primera lectura al ver el once indicaba que iba a Ipúrua pintado de guerra, a una batalla de infantería con mucha carga aérea. Pertrechado con tres centrales, a uno de ellos, Crespí, le encomendó labores en el lateral zurdo. Por delante prescindió de la creatividad de Luque o de Gibanel y apostó por dar continuidad a Juanlu en la derecha y dotar de músculo el enganche y la zurda, con Saizar y Guerra, dejando arriba a un Francisco que ayer no las olió. La apuesta salió mal. Se echó en falta el juego por las bandas, la precisión en el último pase y la definición. O sea, casi todos los elementos de los que se compone el juego ofensivo.
La esperada batalla física comenzó desde el pitido inicial. El Éibar propuso una defensa adelantada (el portero, Cuéllar, fue líbero en muchas acciones), mientras el ‘74’ se plantó con la idea clara de presionar al máximo en la medular e imprimirle un alto ritmo al partido, mostrándose muy contundente en defensa gracias sobre todo a un Benja soberbio.
Los de Tapia llegaron con peligro dos veces en los primeros seis minutos, con sendos disparos de Juanlu (1’) y Falcón (6’), y al Éibar le costó meterse en el partido, pues Torrecilla y propio Falcón dominaban la medular. Pero la tendencia se invirtió pasado el cuarto de hora y, sobre todo con las internadas de Del Olmo por la izquierda y Codina por la derecha, el cuadro local comenzó a merodear el área, aunque sólo gozó de una ocasión clara: un cabezazo casi imparable de Goiría que Jaime sacó con reflejos de pantera (26’).
La réplica la daría el otro guardameta, ‘Pichu’ Cuéllar, que también se lució ante un cabezazo de Saizar (35’). Éstas fueron las dos oportunidades realmente claras del primer tiempo, sin perjuicio de que el ‘74’ acabó el periodo de nuevo con el mando del choque, registrándose sendos remates de Juanlu (36’) y Guerra (40’).
No parecía mal panorama al descanso, pero en la reanudación todo empeoró de forma fatal.
El Éibar saltó al campo con nuevos bríos, sin duda consciente de que en frente tenía un equipo que parecía moverse bien en el cuerpo a cuerpo. Los primeros minutos fueron de dominio local y con la sensación de que el ‘74’ comenzaba a pagar el desgaste del primer tiempo. Y como culminación al cambio de tendencia, llegó el gol que abrió el triunfo a los armeros. La defensa no fue capaz de parar un buen pase de Codina que dejó en franca posición a Altuna, quien disparó, pasando el cuero bajo las piernas de Torrecilla, encontrando la red sin dificultad. Si Altuna no estaba en fuera de juego, lo rozaba, pero el árbitro dio el tanto.
Tapia deshizo los cambios iniciales y dio entrada al instante a Gibanel y a Luque. Casi todos se movieron de sitio. Crespí se fue de central, Ruz al lateral zurdo, Juanlu al diestro, Guerra al enganche… Revolución total.
Al ‘74’ le faltó tranquilidad y claridad de ideas para optar a empatar. Pese a ello, la entrada de Gibanel dio más opciones en ataque, si bien el equipo de Tapia siguió utilizando pases largos, casi siempre desde las botas de Cristian Díaz, lo que facilitó mucho la labor a la buena defensa armera.
Una buena pared en la frontal entre Guerra y Gibanel se convirtió en la mejor ocasión para empatar, pero el disparo de Guerra no fue preciso y acabó en las manos de Cuéllar (69’). No hubo muchas más. Luque, al que se le vio molesto, seguramente por haberse quedado fuera del equipo, se desquició intentando hacer la guerra por su cuenta, lanzando muy mal a puerta faltas muy lejanas. Francisco no tuvo ninguna oportunidad para rematar y el tiempo pasó a la vez que el equipo granadino se fue apagando, estrellado en su propia impotencia.
Para colmo, un saque del portero acabó por convertirse en una asistencia de gol al llegar al área. Del Olmo le ganó en la lucha por el balón a Cristian Díaz y Crespí (en falta, según los granadinos) fusiló a Jaime. Hay que mejorar.
Fuente: Granadahoy
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