Aun no se lo creen
3 de Febrero, 2008 -
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Cuentan que anoche, cuando los trenes con aficionados armeros llegaron a casa, quienes celebraban el Carnaval por las calles de Eibar no se creían lo que les contaban. «Hemos empatado en Anoeta, y dando una lección de fútbol a toda una Real Sociedad», repetían los entusiastas viajeros. «¡Anda ya!», era la respuesta más crédula que recibían de sus convecinos.
El Eibar fue superior a la Real, efectivamente, y por momentos la sombra de la derrota planeó sobre el estadio txuri urdin, ayer más azulgrana que nunca. A pesar de que el derbi era una historia diferente para cada equipo y sus respectivas aficiones, la igualdad presidió el partido. Y no sólo en el electrónico. «Cuenta, cuenta», insistían los pocos que se habían quedado en Eibar, disfrazados de saltimbanqui, enfermera, mafioso o chino. Cuento.
El Eibar planteó el choque de poder a poder. Parecía que vendría a achicar espacios y no dejar jugar al rival, pero durante la primera parte el único equipo que existió sobre el césped fue el visitante. Un intento de parábola de Codina, una falta directa botada por Txiki, otra más que detiene Riesgo…
Eizmendi recompuso líneas tras el descanso y la Real comenzó a encontrar los espacios necesarios para imponer su mayor calidad. Xabi Prieto puso a prueba a Cuéllar y Díaz de Cerio mandó a las nubes un buen servicio del donostiarra. Pero fue el Eibar el que inauguró el marcador gracias a un remate de Goiria, quien culminó con éxito una meritoria jugada colectiva.
«¿Empezamos ganando?», se frotaban los ojos, entre trago y trago, los carnavaleros eibarreses. Sí, aunque la Real empató un minuto después. «De penalti injusto, ¿no?». Qué va, qué va. El penalti, mejor dicho los penaltis, se los dejaron de pitar. Uno clarísimo, por manos de Txiki, y el segundo, con idéntico protagonista, por derribar a Delibasic dentro del área. «No me lo creo». Pues créetelo, que ha sido así y traemos un punto que nos sabe a gloria. Imagínate. Todo el día en Donostia, comiendo, bebiendo, y para colmo no perdemos. «Será como lo cuentas». Tal cual.
La noche avanzaba y la noticia del triunfo azulgrana en Anoeta era ya conocida por todos los lugareños, de cualquier edad y condición social, amantes del fútbol y la ópera. La fiesta crecía en intensidad y fervor, con las camisetas del Eibar como telón de fondo. Hay quien asegura incluso que los peñistas de Eskozia la Brava se levantaron las faldas, dejando al descubierto el gran secreto de su éxito.
El Eibar sumó un punto en un campo que lleva años deseando pisar. Anoeta suena a Primera División, a élite, a gloria. Se conformaban con salir vivos de la capital, pero tuvieron que magnificar sus expectativas al comprobar que la Real no es tan fiera como la pintan.
Eizmendi no encontró justificación alguna a lo sucedido. Es parco en palabras y ese déficit invita a pensar que también lo es en capacidad de reacción. De hecho, no agotó el tercer cambio…
Cuentan que la juerga en Eibar se prolongó hasta la salida del sol y que muchos se resistían a meterse en la cama por miedo a despertar y descubrir que todo había sido un sueño. También cuentan que nadie se ha tragado esta historieta, porque es realmente increíble que hubiera alguien que se perdiera el primer Real-Eibar en 77 años de Liga por ver Cateto a babor en La Primera.
Fuente: Diario Vasco
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